Viene hoy a Peroestocuandosale? el caso –verídico- de un importante directivo de una conocida multinacional, durante una sesión de formación de portavoces, ante un simulacro de entrevista. A la primera pregunta que le formulan, obvia contar, cuando lo tenía perfectamente a tiro, lo más importante de la noticia que tenía que dar, que en cuestión era una importante cifra de inversión en un proyecto de la empresa a la que representaba. Advertido del fallo técnico por los instructores del curso, el directivo, muy serio y autosuficiente, replica: “si me lo va a preguntar ahora. Esto es como en el mus”.
Pues no señor, no es una partida de mus. Muy posiblemente, en una entrevista real, el periodista ya no le va a preguntar más por ese asunto, pasará a otro tema. Y nuestro directivo se habrá quedado sin contar lo más importante, noticioso y beneficioso para su empresa que tenía para contar. Vamos, que habrá tirado la entrevista por la borda.
A una entrevista, como ya hemos comentado en esta sección, hay que ir con la lección muy bien aprendida. Y fundamentalmente, tener muy claros los principales mensajes a transmitir. No más de tres o cuatro. O incluso uno. Ese que le gustaría, luego, ver plasmado en el titular (pero mucho ojo con proponérselo/sugerírselo/insinuárselo al periodista, ¿eh?). Y hay que estar preparado para lanzarlo a la primera oportunidad que se presente. Volviendo al símil propuesto por el directivo, se trata de ir con las mejores cartas posibles. Pero para enseñarlas. No guardarlas para el final, porque correremos el riesgo de quedarnos con ellas en la manga, muertas de risa.
No es cuestión de que si el periodista te pregunta por el tiempo que hace le saques lo de la inversión, que entonces sería un cante. Se trata de buscar, inteligentemente, la oportunidad para enlazar la pregunta con el mensaje que se quiere lanzar. A veces es fácil, cuando la entrevista versa sobre ese tema porque se trata de una noticia de gran alcance. Otras veces es más difícil. Es muy frecuente –por no decir casi siempre- que te cites con un periodista, tú pensando en contarle una cosa, y él en preguntarte por otra. Eso conviene tenerlo previsto. Y en cuanto puedas –sin forzar y de la manera más natural posible- llevar la conversación a tu terreno.
Una vez ahí –en tu terreno, con tus cartas sobre la mesa- es el momento de “atar” el mensaje, de abundar en los aspectos positivos que quieres transmitir, ofrecer datos, adornarlo si es posible con ejemplos. Entusiasmarle. Si decide quedarse con ello y agota el tiempo, el papel o la grabadora sin cambiar de tercio, será muy buena señal de que hemos conseguido hacer llegar lo que pretendíamos. Pero si le damos cuerda y nos reservamos cartas, confiando en que ya le tenemos “en el bote”, lo más probable es que se nos escape el tren.
Luego puede suceder que, después de una hora de entrevista -45 minutos hablando del tema que tú proponías- luego el titular no refleje ese precisamente, sino lo que le respondiste a aquella otra pregunta que tú creías tonta e intrascendente, formulada no recuerdas bien si al principio o al final de la conversación, y que además te pilló relajado, desinformado o eufórico. No te escandalices. Aparte de que esto no es una ciencia exacta, a lo mejor es que, a pesar de todo, no supiste jugar bien tus cartas. Y al periodista terminó gustándole más tu diez de picas que tu preciado as. O en realidad venía buscando justamente esa carta por muchas que tú le ofrecieras. Aquí ya entraríamos en otro asunto del que podemos hablar otro día.
Como empiecen a leer tu blog los directivos de las empresas que son clientes nuestros, nos vamos a quedar sin trabajo. 🙂
O a lo mejor os entienden mejor y os contratan más 🙂
No creo que lo entiendan……. la mayoría…. lo de las Entrevistas es tremendo…. igual que las ruedas de prensa…… ¿Esa carita que se te queda cuando después de prepararlo todo varios días y de machacar que repita varias veces los 2-3 mensajes clave si puede y ve ocasión y va y suelta EL GENIO un titular magnífico pero que no es lo que queríamos destacar e, incluso, que va en contra de todo lo que hemos preparado???? Lo malo de ser Periodista es que NOSOTROS PONDRÍAMOS EL MISMO TITULAR QUE ACABA DE DAR NUESTRO CLIENTE Y NOS QUEDA LA CERTEZA QUE LA HA CAGADO……… que cosas
Juanjo, muchas gracias. Y a los demás: por favor, siempre POSITIFFO 🙂