Ignoro si existe un “contador” de donaciones que determine la cantidad total que se recauda a través de diferentes vías cuando acontece una gran catástrofe. Pero me da la sensación de que la solidaridad desencadenada a raíz de lo de Haití está batiendo records, y más mérito tiene aún en tiempos en que los bolsillos andan maltrechos. Cuando lo del Tsunami, por ejemplo, la situación económica global era mucho más boyante. SMSs solidarios, conciertos, recaudaciones de eventos deportivos, donaciones de ayuntamientos, aportaciones particulares, deportistas, actores y celebridades –Tiger Woods ha puesto 3 millones de dólares- y la habitual movilización de las ONGs, cada una a su estilo y manera. Qué pena que al menos una parte de ese dinero no hubiera salido hacia allá antes del terremoto, que ese país lo necesitaba ya desde hacía tiempo. Pero de algo servirá este dinero ahora. O mejor dicho, de mucho tendrá que servir.
Pero ya se sabe que también existe la “solidaridad” (con comillas ahí puestas), un carro al que a los oportunistas les gusta subirse. Y aquí tengo que referirme –para que más gente lo sepa, cuanta más mejor- a Jean Claude Duvalier. Sucinta biografía: este señorito fue dictador de Haití –cargo heredado de su padre- desde 1971 hasta 1986. Durante ese período, se estima que desvió unos 100 millones de euros a cuentas suizas de su propiedad. Cuando fue derrocado por un golpe de estado, Francia –¡qué gran idea!- le concedió asilo político y le permitió vivir a todo lujo en un castillo en la Riviera, con toda la pasta a su disposición –que a lo mejor hubiera servido, por ejemplo, para que muchas casas y edificaciones de Puerto Príncipe y otras ciudades hubieran sido más resistentes y seguras en un territorio en permanente riesgo sísmico. Bien, pues en poco más de veinte años este fenómeno se ha pulido los 100 millones de Euros y ha tenido que dejar su residencia y su ferrari y casi todas sus carísimas pertenencias, que hay que ser bestia.
Estos días, leo que el ínclito Duvalier compromete la aportación de ocho millones de Euros para ayudar a paliar el desastre. Pero ojo, truco. Esos ocho millones de euros es lo que parece que le queda de su dilapidada fortuna y están en una cuenta confiscada en Suiza. Lo que pide el “solidario” ex-dictador es que el banco libere esa cantidad para donarlo a Haití. Pregunta tonta: ¿Haría lo mismo si ese dinero estuviera ahora en su bolsillo? ¿A que sí? O, pensándolo bien, y dado que ha solicitado que la donación se haga a través de una fundación creada en memoria de su madre, ¿no será que ha visto una magnífica oportunidad de recuperar esos ahorrillos? Luego, por supuesto, los donará. Si no los ocho millones, bueno, pues siete, o seis. O… En fin, qué malpensado soy. No me hagan caso…
No nay palabras… Bueno, sí las hay, seguro, pero son demasiado gruesas para plasmarlas en papel. Este país está sufriendo una gran, tremenda desgracia, pero no sólo la del terremoto, sino la que arrastra desde hace décadas. Nos encontramos ante un pueblo «vampirizado» tanto por los monstruos de «factura» local como internacional, y ha hecho crónica su precariedad. Espero que cuando pase el impacto mediático todavía nos acordemos de Haití.
Estas volviéndote un rojillo…. amigo mío…..pobre Duvalier…. ¿Tu sabes lo que es llevar la carga insoportable de todos sus pecados a cuestas y el enorme problema que supone la perversión moral de una persona que vive entre nosotros…. en esta Europa que ya no tiene valores éticos y referentes morales?????? Los pobres de haití no nos deben preocupar, ya que son pobres y van directos al cielo….. pero los «pobres» pecadores como Devalier deben ser nuestra prioridad…….. (creo que Rouco Valera apoya que desbloqueen la cuenta en Suiza pero si van al 50% en el reparto de los 8 millones)…….. A VER SI LEEMOS MAS A NUESTRO DEVOTO PADRE MUNILLA JODER……. QUE AL FINAL ACABAS APOYANDO EL ABORTO O COSAS PEORES……