Inauguramos hoy una nueva sección. Se llamará Peroestocuándosale? y en ella trataré de recoger casos, vivencias, observaciones y algún que otro consejo de amigo –basado en la humilde experiencia- en asuntos relacionados con la comunicación y el periodismo. Intentaré poner al servicio del lector lo mucho o poco que haya sido capaz de aprender en los años que he pasado, como quien dice, a uno y otro lado de la barra, en agencias y en medios. Y aparte de que a algunos pueda más o menos servir lo que aquí cuente, por lo menos espero que divierta.
El primer caso que voy a contar me va a servir a la vez para explicar el título de esta sección. ¿Pero esto cuándo sale? Bien, es muy típico de la agencia –o el profesional independiente- que empieza a trabajar con un nuevo cliente. Y a su vez, el cliente “debuta” en esto de las relaciones públicas, cosa que nunca va a reconocer, pues pocos directivos de empresas habrá que no manifiesten conocer “perfectamente” el mundo de los medios y la comunicación. “Lo que pasa es que no tengo tiempo para hacerlo yo”, excusan. Porque “Yo fui periodista”, presumen. Escribieron un artículo en la revista del instituto, o “coordinaron” el boletín –mejor dicho, los dos primeros números porque no hubo más- de la asociación de antiguos alumnos. Claro, tú, licenciado en Periodismo, RRPP o Publicidad, a ver cómo puedes decirle al señorito que un día tú también fuiste ingeniero. O médico. O militar… Pero ellos sí te pueden decir que fueron periodistas. Incluso que lo son.
Pero ese es otro tema, que daría para otro capítulo. Vas entonces y te dispones a lanzar la nota de prensa de ese nuevo y flamante cliente. Habéis elegido el producto o el asunto corporativo más decente y “vendible” que habéis podido encontrar. Habéis redactado “conjuntamente” el texto de la nota. Vamos, que tú lo has escrito con tu mejor estilo y voluntad, él te lo ha enguarronado con un par de adjetivos –lídermundial, únicoenelmercado, novedaddeluniverso– y un par de frases inescrutables gramaticalmente –no ya periodísticamente- y tú has tenido que ensamblar eso en el texto de la manera más aseada posible. Y ya, una vez logrado el consenso, te secas el sudor y le anuncias que por fin vas a lanzar la “preciosa” nota de prensa a los medios.
Es entonces cuando tu cliente adopta un tono trascendental y te invoca: “bien, pásame la relación de medios y cuándo lo van a publicar”. Y tú, haciendo gala de tu mejor talante, diplomacia y en fin, todo tu respeto –que no olvidas que estás hablando con todo un experto- le haces ver que hay, bueno, una diferencia –cuestión de matiz- entre “eso” que estáis enviando y una orden de publicidad. En fin, con buenas palabras, que el medio recibirá la información, la valorará según le parezca más interesante o menos –o nada-, y en función de ello le asignará el tratamiento que él considere que merece teniendo en cuenta además los condicionantes de espacio y tiempo. Más o menos le convences, aunque le supones cara de póquer al teléfono o en el e-mail que te envía: “OK, mantenme informado de las portadas de mañana y ya sabes que estoy disponible para cualquier entrevista, si son televisiones por favor avísame con tiempo” (te aguantas la risa).
Lanzas la nota –la gran primicia- y claro, a partir del minuto siguiente comienza la labor de seguimiento, que al día siguiente se convierte en labor de búsqueda y finalmente de rastreo -¿será posible que nadie se haya dignado a sacar siquiera un breve? Eh, y lo encuentras. Como eres realmente muy bueno, un gran conseguidor y conoces perfectamente la estrategia, al final un diario económico –ya les vale, piensas- te ha sacado un cuarto de columna con la gran noticia. Y todo orgulloso, te apresuras a enviarle el recorte escaneado a tu ya pelín mosqueado cliente –cuatro días esperando llamadas de periodistas puede ser realmente angustioso. Esperas que salte, que te felicite, que llame a tus jefes para exigir que te aumenten el sueldo. Y lo que recibes por respuesta es un “¿Pero por qué han cortado la noticia y han cambiado el titular?”. Respiras. Muy hondo. Por lo menos no te ha preguntado por qué no han publicado su foto. Que nunca enviaste aunque por supuesto él cree que sí.
En fin, tragos como este se suelen pasar al principio del juego, ya se sabe que la primera vez nunca es fácil. Luego las cosas ya van rodando y, me consta, suelen darse mejor. Casi siempre. Ánimo y paciencia para ambos. Se llega a tener grandes clientes –y grandes amigos- con los que uno empezó así.
plas, plas, plas, plas… Me ha encantado. Esperos los siguientes. Enhorabuena.
L’as clavao, amigo.
¡Ah!, y seguro que esta sección te da mucho juego. Buena idea.
Enrique, buena idea sigue así
Ya que te pones y supongo que esto te dará bastante juego espero que pongas el punto del vista del cliente en alguna ocasión. lo digo porque ya sabes que hay algunos, digo clientes, que tambiém tienen sus opiniones.
David.
Por supuesto, David. Intentaremos recoger todos los puntos de vista, al final se pretende que todo el mundo entienda todo esto un poco mejor, y eso será en beneficio de todos. Y todo debate contribuirá además positivamente.
Hola, yo he sido cliente y creo que he devenido en amigo.
Enrique, lo has clavao.
En efecto Juanjo, salvo que justo es decir que contigo nunca pasé por ese trance iniciático 🙂
!!!!!QUE EXITAZO DE SECCIÓN….!!!!! YA VA POR EL 9 COMENTARIO….. YO ESTOY EN ESTE MOMENTO EN UN «ESTOCUANDOSALE» CON UN ARTÍCULO DE «OPINIÓN» QUE YA ME HAN RECHAZADO EN EL PAIS Y EL MUNDO……..el cliente claro cree que el artículo es maravilloso (si alguien lo quiere se lo paso por mail…… pero literalmente no dice nada de interés) y lo firma un alto cargo de un país del Este, ahora europeo…….. pero ya os imagináis la tela que me queda para que lo saque alguien…..después de ABC, La Razón y Público me tiraré al Marca o al AS que igual me cuela………
saludos y ya comentaremos tus lecciones magistrales………..
Me ha encantado la parte del momento adjetivo,porque refleja un problema que va más allá de la nota de prensa, e incluso afecta al marketing y a la gestión: hablar más de lo que hago (feature) que de lo que le interesa al cliente (beneficio que obtiene después de usar el únicoenelmundo-supereficiente-novedoso X)
Si hay algo que ya no funciona de ninguna manera, si hay algo que nunca, NUNCA, recogen los medios, si hay algo que no va a ser comentado nunca en una red social online, son esos adjetivos que pretender diferenciar a la compañía o al producto y que no hace más que decir lo mismo que dicen 50.000 compañías y productos más.
Mirad este post donde se habla de los ejemplos más habituales de este tipo de lenguaje: http://changethis.com/pdf/37.03.Gobbledygook.pdf
Podríamos plantearnos hacer entre todos una lista con los términos más empleados en España y los menos útiles (para que todos sepamos a qué atenernos)
Muy bueno Enrique, me he divertido mucho leyendolo. Un abrazo de uno de tus amigos «ex-peroestocuandosale»
Muchas gracias, Pedro. Eso pretendíamos ante todo, divertir.