Miopía 2.0

Según lo previsto, en abril habrá quedado completado el programa Escuela 2.0, con el que el Gobierno de este país se ha propuesto modernizar las escuelas e incorporarlas a la era digital. La idea original contemplaba –sigue contemplando, en realidad- proporcionar ordenadores portátiles con conexión a Internet a 400.000 estudiantes de entre 10 y 13 años y a 20.000 profesores, así como digitalizar 14.000 aulas. Pero de momento, el plan va a quedar incompleto. En Madrid, 40.000 niños se pueden quedar sin ordenador, sin Internet. Carbón para ellos porque el Gobierno de la Comunidad se niega a firmar el convenio necesario con el Ministerio de Educación; tampoco los de Murcia y la Comunidad Valenciana. Las tres comunidades están gobernadas por el PP. Carbón para los niños. Viva la política ante todo. El “ordenador de Zapatero” como llaman despectivamente al plan o, mejor todavía, esto del “invento informático”, que oí decir ayer al presidente de la Confederación Católica de Padres de Alumnos, no sienta bien a cierta clase política que, ya se sabe, anda más pendiente de quién se apunta el tanto que de agilizar y poner en funcionamiento aquello que de verdad es necesario y beneficioso para los ciudadanos. Ya sé que se podrá discutir y argumentar sobre si el programa Escuela 2.0 es ideal, mejorable o cuestionable en algunos aspectos –por ejemplo, hay abierto un intenso debate sobre la plataforma tecnológica a utilizar, sostenido entre Microsoft y los defensores del software libre, y que por cierto va ganando la primera. Pero, aparte de cuestiones que se pueden ir negociando y mejorando, el plan es necesario y urgente. Negarlo es una atrocidad, sobre todo cuando 14 comunidades ya le han dado su respaldo, incluidas Galicia o Castilla y León, también gobernadas por el PP. Pero parece que Madrid es mucho Madrid, Esperanza es mucha Esperanza y Camps & company son mucho Camps & company. Carbón para los niños. Como se ven sin muchos argumentos que disimulen su cicatería política, apelan a la salud –¡¡¡¡- y que los ordenadores elegidos producen miopía. En efecto, yo también creo que es un problema de miopía absoluta. Pero no de los niños ni producida por los ordenadores.

7 Comentarios

  1. No he creído yo en ese plan. No por las buenas intenciones, sino por las disensiones entte administraciones a la hora de ponerlo en marcha. Y tan poco he creído que, los reyes, en mi casa, han traido un notebook a mi hija de 10 años. Para que no se quede descolgada de la tecnología y para que deje mi ordenador en paz aunque lea el blog de Enrique y aprenda algo útil.
    Espero que a la que viene detrás, que ahora tiene 8 años, ya no tenga que comprarle yo el ordenador y que se haga realidad la alfabetización informática para todo el mundo. Respecto a la CONCAPA, es que es mucha CONCAPA y lo lleva siendo desde hsce muchos años. O a tal vez sea CONCAPM,SA…

    1. se va a quedar ciega la muchacha…… comprale uno de 21 pulgadas Joder…… claro que entonces se iba a quedar sin espalda….. es que como cuida de la salud la Espe a los madrileños…….. bueno, no se, ya que del tema del tabaco dice que nasti de prohibirlo…. que es la libertad individual de cada uno….. Pues el que curra en un bar y no fuma tiene la libertad de no volver y quedarse en el paro……. Pero está claro que los notebook afectan a la salud y el tabaco no….. y que no me digan lo contrario que os mando a Guemes y os cortan los Guevos……

  2. Enrique, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Cuando el 60% de los niños españoles estudien con su ordenador (cosa que en Ariño-http://craarino.educa.aragon.es/weduca/tablet.htm- llevan ya unos años), me gustará ver cómo justifican en estas CCAA los politicos a los padres que su visión estratégica de la educación no va en esa línea. Caerá como fruta madura. SOlo espero que no digan luego «nosotros claro que apostamos por la tecnología»

    1. Pero si ya lo dicen. Y no se les cae la cara, no te creas. Conozco Ariño, un enorme proyecto que veo que sigue a pleno funcionamiento. Estuve allí en 2003 cuando se presentó a los medios. Nunca lo olvidaré, como tampoco que pasamos la noche en un convento, montamos un improvisado botellón a escasos metros de la entrada y «alguien» puso la música de su coche a todo meter para amenizar la velada.

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