Y Google lanzó el guante…

… A Microsoft, claro está. Es lo normal en la arena de los mercados, y muy especialmente en el tecnológico, que los contendientes se estudien, se busquen las cosquillas y, en cuanto ven la ocasión, se lancen a conquistar el terreno del adversario, o como mínimo a ganar posiciones dentro de sus dominios. Vamos, lo que también con reminiscencias bélicas llamamos “poner una pica en Flandes”.

Microsoft y Google, posiblemente los dos actores principales de la cartelera tecnológica actual, mantienen desde hace años esa tónica de vigilarse y no darse cuartel. La mayoría de sus movimientos estratégicos tiene por objeto defenderse o atacar el flanco del rival. Hace poco más de un mes hablábamos de Bing, la última apuesta de Microsoft por combatir o al menos cuestionar la hegemonía de Google en el campo de los buscadores, donde exhibe una cuota del 64%; anteriormente, éstos habían lanzado G-mail, un servicio de correo electrónico gratuito para competir con Hotmail, y el navegador Chrome para intentar restarle cuota a Internet Explorer. Estaba cantado que algún día se atreverían con el sistema operativo. Y aquí está. El de Google se va a llamar Chrome OS y se prevé que esté disponible en la segunda mitad de 2010. Está basado en código abierto e inicialmente enfocado al mercado de Netbooks, los ordenadores portátiles de pequeño tamaño concebidos para conectarse a la Red desde cualquier lugar. Y lo presentan como un sistema rápido, simple, seguro y fácil de instalar.

Naturalmente, Microsoft es gran sabedor de estas artes y tácticas, tanto en un sentido como en otro. Mientras fue lanzando avanzadillas y ganando batallas en la informática empresarial, en las bases de datos o en los servidores, sus enemigos le enviaban sus andanadas y sus cargas de profundidad, buscando sobre todo someter su territorio más protegido y preciado, el de los sistemas operativos. Lo que pasa es que, hasta ahora, las compañías que han afrontado esta empresa han venido teniendo el mismo éxito que todos los que intentaron conquistar Gran Bretaña en las diferentes guerras, bien por mar o por aire. Que si los elementos, que si los aliados, la consabida habilidad de los de Seattle para manejarse en las procelosas aguas del mercado PC, o su indómita capacidad de resistencia y contraataque (entiéndase como el poder de la base instalada y sus oportunas campañas de marketing). Que se lo pregunten a IBM, a Apple, a Oracle, a Sun, a… El caso es que ahí sigue Windows -en sus diferentes versiones y sabores- residiendo en el 90% de los ordenadores del mundo.

El desafío, pues, está lanzado. Para tener algo más de éxito que sus antecesores, Google puede confiar principalmente en dos factores: por un lado, el mercado de los netbooks, en franco crecimiento beneficiado en buena medida por la necesidad de ahorrar costes; por otro, que la imagen de Windows ha quedado no poco tocada después de las críticas generalizadas que ha recibido Windows Vista, su última entrega y posiblemente el producto con peor prensa en la historia de Microsoft –bueno, quizás compartiendo honores con la primera versión de Windows NT, su por entonces primer sistema operativo empresarial-, hasta tal punto que la compañía ha acortado los plazos naturales en el desarrollo y puesta en escena de la nueva versión, Windows 7, anunciada para octubre de este año. Y en fin, si se puede presentar como un tercer factor, el éxito que ha venido refrendando casi todas las iniciativas puestas en marcha por Google.

Sin embargo, hay también no pocas razones para pensar que las islas de Windows están todavía lejos del alcance de los navíos y los cazas de Google. Por mucho que el mercado Netbook esté creciendo, no deja de ser todavía una parcela reducida dentro de la informática personal. Y si bien la intención de Google es ir elevando sus aspiraciones, hablamos de una empresa que puede llevar mucho tiempo. Luego está el mercado OEM, esto es, el de los fabricantes de ordenadores que venden sus equipos con el sistema operativo preinstalado, y donde Microsoft se ha movido siempre como pez en el agua, aún a pesar de que Google ya ha adelantado acuerdos como firmas como Acer. Y en fin, que para cuando Chrome OS salga al mercado, Microsoft ya tendrá desde hace meses su Windows 7, que parece venir mucho mejor recomendado que su antecesor, con lo cual habrá perdido parte de la vulnerabilidad que le haya podido ocasionar el “efecto Vista”. Aparte de que, presumiblemente –así ha sucedido con todos los lanzamientos de Windows- la llegada del nuevo sistema de Microsoft será recibida con un importante repunte de las ventas de ordenadores, tanto PCs como portátiles y también Netbooks, para los que Windows 7 tendrá su propia edición adaptada. Y ese terreno ya ganado será terreno difícilmente conquistable para quien llegue después.

En definitiva, el tiempo dirá, pero lo que sí es cierto es que estos desafíos siempre son bienvenidos. Para los usuarios, porque toda competencia genera mejores oportunidades. Y para los analistas y los que lo vemos pasar, porque así es más divertido.

1 comentario

  1. Buen análisis, Enrique. pero estarás conmigo que un sistema operativo es algo muy complicado, que exige mucha prueba y que, incluso, a veces no sale tan bueno. Y más si es para los netbook, tan sencillitos y móviles. Piensa en la seguridad, en la estabilidad, en las vulnerabilidades, en los drivers, en la interoperabilidad, en la compatibilidad con…las plataformas Microsoft!! No es un algoritmo más un robot buscador… Igual Google lo consigue en dos patadas, pero me da que no va a ser ni tal fácil, ni tan maravilloso, ni tan inmediato!!
    ¿No crees?

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