Talento, si te vas…

Talentos Llevo unos días reflexionando sobre este artículo publicado el domingo Las ventajas de decir adiós en El País Negocios. Resulta que, según un estudio del INSEAD, eso de retener el talento en la empresa es una “estrategia pasada de moda” y que es beneficioso saber perderlo. De primeras, reaccioné diciendo que hay que ser retorcido para pensar así, y sin mencionarlos me acordé de no pocos departamentos de Recursos Humanos de empresas españolas que conozco o de los que he tenido referencia. En cambio, mi buen amigo y colega Víctor está totalmente de acuerdo con lo que se expone y sostiene que “la clave hoy no es retener el talento sino tener acceso a él y que “el reto está en mantener el contacto fructífero con los ex”.

Bien, puedo matizar y llegar a comprar alguna idea. Pero no lo acabo de ver. Sí considero positivo que una empresa lleve a cabo una gestión de sus ex empleados, y se citan casos como McKinsey o Procter & Gamble. Es poco habitual, especialmente en España y quizás por aquello de que la soberbia, aparte de pecado nacional, es pecado omnipresente en todos nuestros usos, también en el empresarial. Es lo más normal que las empresas se sientan despechadas cuando un buen elemento se les va a la competencia. En cambio, contar con una estrategia para mantener el contacto con sus buenos ex sí puede resultar beneficioso en términos de ganarse una reputación de empresa inteligente, sensible y abierta de miras. Y esos profesionales siempre serán susceptibles de volver, y además enriquecidos, si mantienes el contacto y la buena relación con ellos.

Hasta ahí vale. Pero por lo demás, honestamente, la mayoría de las teorías que exponen los profesores del INSEAD me parecen, voy a ser cándido, un tanto ingenuas: Que tus empleados te ayuden a ampliar tu red de contactos; que gracias a ellos accedas mejor a nuevas ideas en el mercado; y sobre todo, que te faciliten información sobre su nueva empresa, competencia de la tuya. Como mínimo, igual de probable será que ese ex empleado, por muy dulce que haya sido su salida, reporte datos sobre ti a sus nuevos jefes. Lo siento, no me convence. Y mucho menos cuando apelan a “perder empleados valiosos de forma controlada”. Demasiado cálculo maquiavélico, amigo mío. Talento, ¿adónde vas? Pues llama cuando llegues. Venga ya.

Como la realidad escapa muchas veces a cualquier teoría, yo sí conozco -y muchos conoceréis- colectivos o agrupaciones de ex-empleados de empresas, por lo general espontáneas, que mantienen conexiones personales o de negocio, que celebran eventos… pero al margen de la dirección de su ex empresa, que por otro lado no suele salir muy bien parada en sus comentarios. Es más, a menudo esos “contubernios” concitan a gente de dentro y de fuera, y cuando se juntan raro es que no suba el pan. Bien, esto es lo que una organización responsable podría intentar evitar, procurando mantener vínculos con los que se han marchado pero, sobre todo, habiendo dado razones a esos profesionales para que hablen bien de la empresa, estén dentro o fuera de ella. Porque por ahí empieza la gestión del empleado y, por consiguiente, la del ex empleado. Y en definitiva, sigo siendo de los que piensan que el talento mejor contigo, cuanto más mejor. Y que retenerlo no significa atarlo sino saber cuidarlo, refrescarlo, potenciarlo y extenderlo. Y saber captarlo, por supuesto.

Por mi parte, me precio de mantener, en general, buenas relaciones tanto con mis ex como con aquellos de los que pasé a ser un ex 🙂

1 comentario

  1. Querido Enrique, no se trata de que perder talento sea positivo sino que hoy día no se puede pretender tener todo el talento en casa. Lo que me gusta del planteamiento del artículo es que plantea incluso la gestión de las relaciones con el talento saliente como una oportunidad de aprender más, de extender su acceso al talento y de aumentar su red de contactos. Evidentemente, si el trasvase de talento es a un competidor directo la cuestión cambia. Pero se me ocurren muchos casos en los que la separación puede dar otros frutos en el futuro. Por supuesto, esto requiere una gran tranquilidad de espíritu y creérselo 😉

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