El “buen trabajo” de la industria cultural

Se felicita Aldo Olcese, presidente de la Coalición de Creadores, por el “buen trabajo” que está llevando a cabo la industria cultural en relación con la piratería. El 77% de los contenidos culturales adquiridos por Internet son ilegales en España de acuerdo con el estudio presentado ayer por la consultora IDC, relativo al primer semestre de 2010. Buen trabajo. Porque claro, la industria cultural no tiene nada de culpa de esto, es toda de los operadores, de los buscadores, de los usuarios que ven la oportunidad de adquirir música o cine gratis… en fin, del ominoso avance tecnológico, amén de los gobiernos y los jueces que no saben ponerle murallas y portones al campo.

En música, la tasa de piratería alcanza casi el 98% y en cine más del 77%. No nos sorprende. Pero especial atención merece esta vez el sector de libro, que ve incrementarse su cuota ilegal del 19% al 35% en sólo seis meses. Creo recordar que aquí hemos hablado, hará año y medio más o menos – Sí, justo año y medio 🙂 -, de que el libro aún estaba a tiempo de reaccionar y no caer en la misma trampa que sus “vecinos culturales”. Parecía que las editoriales sí se iban a poner las pilas, pero vemos que no. En cuanto han proliferado los dispositivos digitales de lectura, se han disparado las descargas ilegales. ¿Porque las tabletas, iPads y demás son un invento pernicioso? ¿O porque las editoriales no han sabido correr a la misma velocidad que la tecnología y poner a disposición de los lectores digitales una potente oferta legal? Mira que lo han visto con tiempo, han visto pelar las barbas de los demás, y aún así las editoriales se han quedado mareando la perdiz, han cometido el mismo error. Ya somos más a llorar. Buen trabajo, industria cultural.

Es que ellos mismos se quitan la razón cuando creen que se la dan. El estudio de IDC señala que el 58% de los internautas estaría dispuesto a pagar por los contenidos que se baja ilegalmente en el caso de que no hubiera opción de adquirirlos gratuitamente. “Los usuarios tendrán pronto una amplia oferta legal que están configurando los operadores de telecomunicaciones y los creadores…”, señala Olcese. A buenas horas. Es que “…hasta ahora era imposible articular (esa oferta) porque la piratería impedía desarrollar un mercado eficaz”, argumenta. ¿O más bien ha sido la piratería la que se ha desarrollado porque durante años ustedes han sido incapaces de articular una oferta legal y un mercado eficaz? O, ¿no es que hayan sido incapaces sino que se han negado en rotundo porque pensaban que entonces se les acababa el chocolate del loro y al fin y al cabo eso de Internet era una milonga de moda y sin futuro? Buen trabajo, industria cultural.

Y un apunte final. Me parece que se hinchan las cifras. La Coalición de Creadores denuncia unas pérdidas de 5.212 millones de euros a causa de la piratería durante el primer semestre de 2010 –buen trabajo otra vez- amparándose en las cifras del estudio. No quiero yo minimizar la pérdidas, que obviamente son dramáticas para un sector que tiene empleados en peligro y muchos ya ni eso –no voy a entrar aquí esta vez en los sueldos que cobran los directivos de SGAE y otras entidades de gestión- y que genera riqueza e impuestos para el país. Solo que, dada la metodología utilizada por IDC, que conozco bien, creo que en este caso se debe matizar. Dichas pérdidas salen de estimar el valor que hubiera supuesto comprar lo que no se ha comprado. Cuando analizas el mercado del software de empresa, que es lo que desde hace años IDC viene haciendo con rigor y acierto, sí puede establecerse esa correspondencia, ya que se supone que si una empresa necesita un determinado programa, de no poder obtenerlo pirata, en muy alto porcentaje lo compraría. Cuando se trata de bienes culturales, no puede predecirse que el usuario vaya a consumirlos igual si tiene que pagarlos que si los puede obtener gratuitamente. De hecho, ya lo dice el propio estudio y lo reconoce la propia consultora, y lo hemos reflejado antes: el 58% estaría dispuesto a pagarlo. Apliquemos entonces el mismo porcentaje a la cifra global de pérdidas. Con todo, son cifras infames. Buen trabajo, industria cultural.

Os ofrezco la noticia desde dos prismas, Ramón Muñoz en El País y Víctor Moreno en Expansión:

Expansión, Víctor Moreno

El País, Ramón Muñoz

2 Comentarios

  1. Yo creo que en este tema se criminaliza a los «piratas» que se bajan las cosas de internet, con la filosofía trasnochada de atrapa al ladrón que me quita el libro del escaparate. Toda la vida se han prestado libros y se han grabado casetes y el que no tenía pelas se buscaba la vida…… hasta había gente que grababa las canciones de la radio…….. y la industria se ha forrado cobrando libros que cuestan en imprenta 30 céntimos a 30 euracos y los autores se han hecho mansiones a base de royalties increíbles….. ¿Cuanto gana Paul Mcarthney por canciones que ha hecho hace 40 años???? (algunas bastante malas) o ¿Cuantas casas tiene Vargas Llosa por los derechos de sus libros???? ¿Os imaginais que a mi me pagasen royalties por artículos que he escrito hace 20 años y me los pagaron en su momento????? La tecnología ha cambiado todo esto y la industria lo que tiene que hacer es buscar nuevas fórmulas baratas y dinámicas que inviten a NO piratear. Y los autores tendrán que vivir escribiendo y haciendo canciones y conciertos (Trabajando en lo suyo vamos) sin esperar a vivir del cuento de un libro exitoso o una canción aburrida tipo Your song (a la que le dedicaste una entrada) pero de mucho éxito…… Como dicen en América «Things change»…….

  2. Querido Vicente, manifiestamente de acuerdo con la primera parte de tu comentario, la que habla de no criminalizar a los «piratas» digamos domésticos.

    Pero luego creo que habría que enfocar la cuestión. Que un creador gane dinero por su obra, incluso mucho dinero, es totalmente lícito, cuestión de oferta y demanda. Y también me parecería lícito que Miguel Angel siguiera cobrando cada vez que alguien paga una entrada por admirar su David, o Beethoven cada vez que alguien se compra un disco de la Novena, y lo mismo puedo decir de David Bowie, Bob Dylan, Michael Franks o cualquier escritor, me guste más o me guste menos. Hace falta gestionar razonablemente ese derecho, que se determine adecuadamente cuándo corresponde ejercerlo y cuándo no (por ejemplo, no cuando toquen su canción en una boda) y que el beneficio sea para él, no para quien vende la entrada o el disco, o por lo menos que el reparto sea justo.

    Y desde luego es fundamental saber adaptarse a los tiempos, a las nuevas audiencias, a las nuevas demandas y hábitos del consumidor, aficionado, musicómano o como le queramos llamar. En el caso del músico que mencionas, se trata de alguien que lleva cincuenta años trabajando y sigue trabajando como un campeón, y si el éxito le ha respaldado se merece disfutarlo. Además, en este caso hablamos de alguien que sí ha sabido evolucionar y darse cuenta de que ahora rige otra manera de vender su trabajo. Claro que podriamos citar muchos más ejemplos como él.

    Lo que ya merece otro tratamiento es toda esa corte de intermediarios, que siempre han existido en los diferentes modos y usos de cada época, y que se lo han venido llevando crudo, mucho, infinitamente más -en la abrumadora mayoría de los casos- que los propios artistas cuyos derechos encima dicen defender. Y esos son los que no quieren evolucionar e intentan que no cambie el modelo porque perderían su chollo y además saben que en el nuevo escenario se quedarían sin papel. No olvidemos que la mayoría de esas entidades de gestión que buscan criminalizar la «piratería» en Internet están integradas por esos intermediarios y no por los artistas, que cada vez más les dan la espalda y se decican, como dices, a trabajar con lo suyo y a ganarse el dinero que buenamente pueden ganarse con los medios que hoy existen y, eso sí, con total libertad cada uno para elegir cómo venden lo que hacen, el mercado ya les dirá si están acertando o no. Joaquín Luqui me decía que alguien que hace algo y otro paga por ello, aunque sea solo uno, le merecía todo el respeto del mundo. Yo pienso igual.

    En fin, creía importante matizar y explicar bien esto, más que nada para centrar bien el tiro. Luego, de gustos musicales ya tendremos tiempo para hablar 🙂

Deja un comentario