Me hago hoy eco de la iniciativa popular Ley Neutra lanzada la semana pasada, reclamando una ley en España que garantice para todos una Red neutral. Promovida por Ana Aldea, autora del blog Medios y Redes, y a la que se han sumado, entre otros muchos, César Covarrubias, socio y fundador de la plataforma de televisión y cine en Internet pomeloTV, la iniciativa se propone recoger 500.000 firmas que avalen la propuesta a fin de que el Congreso la debata y –deseablemente- la tramite en forma de ley. Los antecedentes a esta iniciativa y a otras voces que en estos días reclaman la citada neutralidad están una “creciente marea” que se postula a favor de un control de la red, y que tiene su detonante en las palabras del consejero delegado de Telefónica, Julio Linares, quien a finales de agosto vino a decirnos que se iba a terminar eso de que todos usemos Internet cuando, cómo y para los que nos dé la gana a cambio de la tarifa plana que pagamos, por cierto más alta que la que se paga en la mayoría de los países de Europa y a una velocidad sensiblemente menor. Claro, ninguna otra operadora ha salido a contestarle porque en el fondo –y en la superficie- todas están de acuerdo. Piensan que se están gastando mucho dinero en comprarnos la pelota y ponernos el campo para que todos juguemos el partido de Internet, luego les sabe mal que otros metan goles a su costa. Es por esto que se decantan partidarios de controlar la navegación, dirigirla sibilinamente, dificultando el acceso a ciertos sitios que van en contra de sus intereses y, en cambio, sirviendo autopistas para entrar en aquellos servicios que ellas ofrecen. Y si quieres tener total libertad para moverte, a pagar. Es cierto – que aquí no nos gusta aliarnos gratuitamente con las posturas más fáciles y que parecen más bonitas de seguir- que la Red tiene un problema de infraestructuras y saturación. Que somos muchos a jugar en un campo que no puede expandirse como un chicle. Y sobre todo, que hay muchos –y con ánimo de lucro- que hacen un uso ilícito e hiper intensivo de los recursos de esta Red y eso al final nos está perjudicando a todos. Está claro que algo habría que hacer, alguna solución tendremos que buscar. Pero en beneficio de todos. Lo que no es de recibo –precisamente “recibo”- es que, amparándose en el problema, alguien se crea el dueño de la playa y nos haga pasar a todos por su chiringuito. Honestamente, y sin creerme eso de que Internet es la tierra prometida de la libertad y los derechos universales, pienso que hace falta esa ley.
Y por cierto, hace ya varios días que intento entrar en la página de la Asociación de Internautas y recibo un aviso de que el sitio no es seguro y de que mi equipo está amenazado si entro. ¿Casualidad?