Ayer todos mis problemas parecían lejos, hoy parecen estar aquí para quedarse. De repente no soy ni la mitad del hombre que fui, una sombra pende sobre mí. De repente es ayer. ¿Por qué se tuvo que ir y ni siquiera sé lo que me hubiera dicho? O yo dije algo equivocado y ahora echo de menos ayer. Ayer el amor era un juego fácil de jugar, ahora necesito un sitio para esconderme. Sí, creo en el ayer.
Hoy, 6 de junio, no hace falta comentar más.