Levantarse por la mañana con moratones puede tener varias explicaciones: que tienes alguna disfuncioncilla circulatoria, que te han acribillado los mosquitos por la noche, que te has pasado tres pueblos ayer en el gimnasio, que la cama tiene algún saliente mal ubicado… o que te hayas acostado con el ministro de Asuntos Exteriores. Sí, porque en los últimos tiempos, de Moratinos ha derivado en Moratones. Vaya racha, el hombre. Le salen los problemas y se le solapan unos con otros. Y a cada cual más peliagudo. Y ya se sabe que todo asunto susceptible de complicarse, en efecto se complica aún más. Y toda palada de tierra que te puedan echar encima, pues van y te la echan, faltaría más. De un tiempo a esta parte, al ministro se le está juntando una lista de marrones como la que sigue: un barco que faena por donde le han dicho y repetido que no tiene que faenar y te lo secuestran, y te cuesta tiempo y un dineral liberar a la tripulación, y la prensa te saca en portada las orgías que se corren los malhechores a cuenta del dinero del rescate; una activista saharaui humillada y vejada por el gobierno marroquí que te pone a ti en el brete, te niega toda la ayuda que le puedes prestar y te pide lo que tú no le puedes dar, y además te deja su propia vida en prenda, te echa a ti toda la responsabilidad y encima se esfuerza por empeorar todo lo que se pueda empeorar; un grupo de turistas-cooperantes que se mete donde a nadie se le aconseja meterse desde hace por lo menos dos años, que el París-Dakar dejó de celebrarse en aquellas tierras por ese motivo, y van y te secuestran a tres, tienes la esperanza de que solo sean unos ladrones y al final se confirma que es Al Qaeda, que ya son palabras muy mayores; dos incidentes extraños en Gibraltar, consecutivos en el tiempo y difíciles de explicar; y tenemos endémico lo de Afganistán, y ahora la cumbre de Copenhague y ojo, la presidencia española de la UE, donde su papel tiene que ser clave y le va a tener absorbido durante seis meses… Lo que digo, moratones por tós laos. Aquí no vamos a entrar a juzgar si la gestión del Gobierno y la de su ministerio en concreto está siendo la correcta en cada uno de estos frentes, que habría que analizarlos uno por uno y me imagino que en todo habrá habido sus errores, sus matices, sus desajustes y hasta sus aciertos. En todo caso, ninguno de estos casos se ha presentado fácil de resolver sino todo lo contrario, y ayuda está recibiendo bien poca. Pero me lo reconocerán: ¿no es de psicólogo o para liarte los trastos y marcharse a tu casa, meterte debajo de la cama y no salir hasta que escampe? No, no puede hacerlo, ahora menos que nunca. Lo único decente que le ha pasado al ministro estos días ha sido elogio fraternal y encendido de Bono (José) en sus diferentes comparecencias ante los medios estos días. Algo es algo. Decididamente, no me gustaría estar estos días en la piel del ministro Moratones.