Hoy en Oviedo se falla –o falla de nuevo- el Premio Príncipe de Asturias del Deporte 2009. Este galardón fue en instaurado en 1987, con vocación universal, para distinguir aquellas trayectorias de altísimo alcance deportivo y humano. Algo así como el Premio Nobel del Deporte. Desde entonces, se otorga todos los años, pero en unos se ha fallado y otros ha fallado. Por ejemplo, se ha fallado en 1987, el primero, que fue a Sebastian Coe, figura mítica del atletismo de todos los tiempos; en 1989 a Severiano Ballesteros, el hombre que transformó el golf mundial; en 1991 a Sergei Bubka, ahí sigue su record mundial de pértiga; en 1995 a Hassiba Boulmerka, atleta argelina campeona olímpica a pesar de las amenazas que sufría en su país por no usar velo; y en fin, Martina Navratilova, Michael Schumacher, Hicham El Gerrouj y otros que realmente respondían a la filosofía universal de este premio. Pero otros años, el Premio Príncipe de Asturias ha “fallado” lamentablemente para quedarse en un premio nacional. Así ha sido cuando se lo han concedido a Sito Pons, con dos mundiales en su haber; A Induráin, lo siento, pero cuando sólo había ganado un Tour y no los cinco que ganó después; a Fernando Alonso, lo siento otra vez, cuando aún no era ni campeón mundial por primera vez; a Arantxa Sánchez Vicario, justo un año antes de concedérselo a Steffi Graf. Y bueno, yo me alegré infinitamente cuando se lo dieron al equipo español de Maratón, a la selección española de baloncesto o a Rafa Nadal… pero ni fueron premios a una trayectoria ni eran los mejores que habían existido en el mundo en su disciplina.
Este año, los finalistas son: Yelena Isinbayeva, 27 records mundiales, la mejor saltadora con pértiga que se ha visto; Roger Federer, 15 títulos de Grand Slam, posiblemente el mejor tenista de todos los tiempos; Haile Gebreselassie, mejor marca mundial de maratón y rey del fondo mundial durante casi una década; el FC Barcelona, el mejor equipo de fútbol del mundo en este momento, que el año pasado obtuvo el triplete; Pau Gasol, que ya lo ganó con la selección, primer español en ganar un anillo de la NBA; el equipo español de natación sincronizada, continua fuente de medallas para el deporte español, aunque casi siempre bajo la sombra alargada de las rusas; Gemma Mengual, integrante de ese equipo, nuestra gran figura en la disciplina; y Marta Domínguez, reciente campeona mundial de 3.000 obstáculos.
Cada uno tendrá su favorito. Yo también lo tengo. Pero a mí me gustaría, sobre todo, que este año el Príncipe de Asturias del Deporte se vuelva a fallar… y no que vuelve a fallar estrepitosamente. Lo sabremos en menos de dos horas. Atentos…