Subirse al mirador

Durante estos días que hemos estado en Asturias, y que desgraciadamente se terminan hoy, hemos puesto de moda un deporte que podríamos dar en llamar «Subida al mirador». Tal vez animados por las gestas del ciclismo y esa innequívoca y libre sensación de escalar, esto se ha converido en una fiebre, oye. Ya otras veces que habíamos estado por aquí habíamos conocido el famoso Mirador de la Reina caminio de los Lagos, o habíamos subido a Cimadevilla en Gijón, además de otras cuestas y torres en Oviedo… pero este año ha sido el acabose. Empezando por el inefable y traicionero Mirador del Fito, en el que reside una nube peremne que se posa siempre justo cuando llegas a la cima con los dientes largos por las vistas descomunales que has ido adivinando durante la ascensión al puerto. Y luego, nada de nada. A tomarse un botellín en el chiringuito. ¿Que se ven siete playas? Ni una, oye. ¿Que se ven tres o cuatro cordilleras superpuestas, los Picos de Europa al final? Me quedé en la primera. Pero al fin y al cabo, y aparte de la frustración, este es un mirador que se gana sin sufrimiento, se sube en coche. Los de verdad interesantes son los que se suben a pie, bien por rampas o por escaleras. En Luarca puedes subir al maravilloso faro bordeando un cementerio que «acompaña» las vistas, o puedes subirte a la hermita por una pendiente nada desdeñable, que empieza en escalones y termina en un zig zag de rampas, y alcanzas desde allí toda la ciudad. Pero el mirador verdaderamente «heavy» lo hemos encontrado en Cudillero. Ese sí que es bueno. Máxime si se sube a las cinco de la tarde, con un arroz con bogavante en el cuerpo. Caminos imposibles, escaleras que se pierden y se encuentran, atravesando hasta jardines de viviendas, abriendo verjas, pregutándole al pintor de una puerta si vamos bien por ahí. Sí, ibamos bien. Hay que darlo todo en esa subida, y efectivamente llegas echándolo todo. Menos mal que esta vez no hay nube que valga. La vista que se consigue mercece la pena. Marea el espectáculo, os lo aseguro. Luego, una vez abajo, pero ya en forma, tu sexto sentido detecta cualquier mirador, cualquier subidita…  y te lanzas a por ella. Buen deporte este del mirador, y sano. Una recomendación para el verano. Además, hemos comprobado que todos cumplen escrupulosamente las normas de accesibilidad. Sí, es facilísimo ganarse una silla de ruedas en las bajadas.

1 comentario

  1. Después de dos semanas en Asturias hemos verificado que no hay mirador asturiano con vistas reales, es pura ficción. ¡Nos han engañado!

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