No son buenas noticias hoy

Han conseguido que otra periodista se calle. No con argumentos, que eso hubiera resultado complicado. Han bastado unos disparos en el pecho y en la cabeza, que es más rápido. La secuestraron por la mañana cerca de su casa y a las pocas horas apareció su cuerpo. Lo que no saben estos es que en realidad nunca van a detener el caudal de noticias y denuncias sobre sus abusos y majaderías. Desparece una voz y surgirá otra, y otras más. Pero se llevan una vida por delante y se quedan tan anchos. Ayer ha sido Natalia Estemirova en Chechenia. Hace unos días ha sido en Honduras y en México… En Somalia se han cargado a cinco periodistas en los últimos seis meses. Y mañana será en…  la nómina de países candidatos a ser el próximo se antoja demasiado larga. Aquí hemos contado lo que está sucediendo estos meses en Irán, lo que se practica estos últimos años en Birmania. De lo de Honduras está llevando un fenomenal seguimiento mi colega David Bollero en su blog http://d-bnews.blogspot.com . Por lo general, los carcamales van a por los periodistas de su propio país, antes que a por los enviados especiales. Se ve que les hacen más daño si son de los suyos. O que los de otros países tienen derecho y los compatriotas no, por el hecho de serlo. Como digo, nunca van a parar la noticia, que correrá como la pólvora y se propagará por hilos que nunca van a llegar a cortar. A Filípides no lo mató nadie, cayó de agotamiento, pero hasta que no dio la noticia no cayó. El mensajero podrá morir, el mensaje no. Pero ¿cuántos mensajeros nos está costando ya y nos va a costar todavía? Y por cierto, en España –para no irnos tan lejos- la Audiencia Nacional ha vuelto a anular el proceso por el asesinato de José Couso en Irak. No son buenas noticias hoy.

El asesinato de Natalia Estemirova en El País

Deja un comentario