Así está el Tour

Sí, ya sé que para enterarse de cómo va el Tour basta con seguirlo día a día en televisión o con leerse las clasificaciones en la prensa de hoy, por ejemplo. Lo único que pretendo aquí es ofreceros algunos apuntes y mi punto de vista de por dónde van los tiros y de lo que puede venir de aquí en adelante. Resulta que, sin darnos cuenta, nos hemos ventilado los Pirineos y se puede decir que aquí no ha pasado nada. Por un lado, las “originalidades” de los organizadores –como también este año en el Giro- dan lugar a ocurrencias como la de situar el Tourmalet a 70 km de meta para que la etapa termine virtualmente en un sprint (eso sí, el Tourmalet es tan grandioso que verlo ascender y luego bajarlo sigue siendo un regalo a la vista aunque vayan todos en pelotón). Pero por otro lado, cuando hemos tenido un final en montaña suficientemente duro como el de Ordino Arcalis el pasado viernes, nadie se ha movido, y había mucha gente con tiempo perdido que hubiera necesitado mover la carrera. Esperaban a otra ocasión. Queda mucho Tour, dicen ¿Queda mucho Tour? Pues finales duros en montaña ya sólo uno, el del Mont Ventoux el penúltimo día de carrera. Porque resulta que los Alpes este año también se van a pasar poco menos que de refilón. Sí, son tres días, pero no se asciende ni Alpe D’Huez ni el Galibier ni la Madeleine ni el Glandon ni La Plagne ni el Izoard ni… a saber: después de un día de media montaña el viernes por los Vosgos, el domingo nos internamos en Suiza, con una jornada de cuatro puertos de tercera, uno de segunda y final en uno de primera, nueve kilómetros de una cierta dureza; el martes tenemos una etapa corta prácticamente acaparada por dos puertacos, los San Bernardos –el grande y el pequeño-, solo que el vedaderamente duro –el grande- que tiene casi 40 km de ascensión y es un fuera de categoría, es el que se pasa al principio de la etapa, mientras que el pequeño, un primera categoría mucho más suave en desnivel y kilometraje que su “hermano”, es el que queda cerca de la meta, a la que se llega tras 31 km de bajada; el miércoles tendríamos la teórica etapa reina, con cinco puertos, ninguno de ellos fuera de categoría pero cuatro de primera y entre ellos dos bastante considerables como el Cormet de Roselend –al inicio- y la Colombiere, a 15 km de meta, porque tampoco esta vez tendremos final en montaña. Al día siguiente, la contrarreloj en Annecy, de 40,5 km; el viernes, camino de Aubenas, un itinerario muy peligroso con un puerto de segunda a 18 km de meta; y el sábado, un día antes de llegar a París, la temible subida a la cumbre pelada del Mont Ventoux, la verdadera etapa reina de este Tour. ¿Queda tanto? A mí me da, como los corredores mantengan esta tónica, que a Armstrong le van a llevar en carretilla hasta el pódium de París y que ese pódium lo pueden perfectamente ocupar tres corredores del Astana, lo cual no sería la vedad muy edificante para la primera carrera del mundo. Ah, ¿y en qué orden? Pues eso ya dependerá de las estrategias, de las circunstancias de carrera e incluso de las emboscadas, porque para éstas sí que es propicio el trazado que han preparado para este Tour, y además ya lo hemos visto. Personalmente, no me gustaría nada –pero nada- que Contador llegase en desventaja con Armstrong al Mont Ventoux. Pero en fin, lo que tenemos que esperar es que sean los ciclistas los que hagan dura la carrera –como siempre ha sido- y empiecen a ocurrir cosas en los próximos días. Porque cuanto más ocurran, mejor le va a ir a los nuestros, fundamentalmente a Contador y a Sastre. Nos lo contaremos en los próximos días.

P.D. Este lunes de retranca ha estado capitalizado por el Tour, pero no me quiero olvidar de Juan Carlos Ferrero. Hace unos días celebrábamos su gran actuación llegando a cuartos de Wimbledon, y lo que parece su vuelta a la élite después de un tortuoso camino. Ayer, vuelto al equipo de Copa Davis después de cuatro años, le cayó el marrón de tener que salvar la eliminatoria en el quinto partido frente a ese alemán rarísimo y de juego desconcertante que es Andreas Beck. Y pasó la prueba. Ya estamos en semifinales, donde nos espera Israel, es decir, tenemos el camino muy franco para la final. Qué alegría Juanqui, otra vez.

1 comentario

  1. Un análisis muy acertado.

    El Tour que se prometía como el más interesante de los últimos años se está dejando a si mismo en evidencia. Y menos mal que a los organizadores les ha salido bien la última baza que les quedaba: la rivalidad entre Armstrong y Contador dentro del mismo equipo.

    Porque al despropósito de etapas ideado por la organización -coincido al 100% con lo denunciado por el autor de este blog- se une la pesadilla del ciclismo moderno: ha vuelto el estilo Armstrong.

    Gane él, gane Contador, gane Kloden o gane Leipheimer el estilo es el mismo. Un equipo que ficha a los mejores del mundo y controla por completo la carrera de principio a Fin. Se critica a los Schlek, Sastre o Cadel Evans, pero ¿cómo van a atacar si además de etapas poco propicias cada vez que alguno intenta saltar del pelotón salen seis Astaná a su rueda?

    Los tours de Pereiro, Contador y Sastre fueron bonitos porque estaban descontrolados. Nadie mandaba en la carrera y los favoritos a la general se atrevían a atacar mucho antes del último puerto, independientemente de los aditivos que a algunos les costaron el Tour.

    Ahora es todo muy aburrido y en mi opinión, la culpa es de los organizadores y del Astana al fifty-fifty.

    Ganará Contador? Yo creo que sí, sin demasiada ventaja, y Armstrong tiene todas las papeletas para hacer podio. Y ganaría el Tour si no fuese porque Alberto no le va a dejar.

    De hecho es la única opción para salvar el ciclismo. Si vuelve a ganar Armstrong asistiremos al primero de sus de 70 tours consecutivos. Y ahora todavía, pero cuando en vez de un equuipo con los mejores del mundo trabajando para él tenga 12 no habrá quien aguante esto.

    «Año 2018. En la etapa de hoy se formó un trío de escapados que llego a meta, con corredores del Astana IV, el Astana VII y el Astana XI. El sprint del grupo se lo llevó un corredor del Astana III. Lance Armstrong sigue de líder. nadie ha atacado»…

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